...Y Elsa cantó en Miletos


La suave brisa que acude en mitad de las tardes veraniegas a la llanura del Menderes blandió las puntas entrecanas de los cabellos que todavía conservo en abundancia y refrescó el rescoldo de la ola de fuego que rompió al mediodía su ardor en la frente sudorosa. Dentro de mi bóveda craneana anidó a esa hora el placer de llamar por sus nombres a las eminentes mentes que aquí dieron con un período remoto ¿Qué especiales circunstancias confluyeron en aquellos años?, por el puerto -hoy muerto- desembarcó una época de libre pensamiento -extravagancia de las crónicas- y el examen crítico -su yunta habitual- tomó las riendas de cernir el conocimiento. Los mitos redactaron la cascada de polvo mágico -consuelo del suelo- y los problemas convinieron atrapados en la malla del cedazo para que la investigación resolviera sus interrogantes; ¿qué aconteció con los dioses?, la ciencia termina por jubilar a las leyendas que los sostienen. Sospechamos que el arte con mayúscula resiste la embestida, y pactamos con la voluntad de vagabundear un respiro en el célebre teatro: junto a Juli arrimé el apego al descanso a la grada principal, también Jose confesó que experimentaba un cierto alivio al compartir el asiento del emperador, ¿acaso no presentía en el preciso día su alevoso destronamiento de director?, Elsa escaló una piedra y echó a volar su magnífica voz con un precioso aguinaldo de La Palma. De colofón una joven correspondió con su gracia japonesa al peculiar regalo canario: en el fantástico escenario improvisado invocó al litoral huido con "Canción en la playa".
     ¡Qué impacto el de las maravillosas verdades traídas a la luz!: bajo el brazo de Anaximandros aparece el primer mapa del que la hazaña de medir continentes tiene noticia, Anaxímenes reconoce que por la simple diferencia de la cantidad de aire en un volumen varía la cualidad -adoctrina a la cosmogonía-, al erudito y viajero Hekataios le cabe el honor de fundar la Geografía y auspiciar la Historia. Incluso los errores obtuvieron una importancia crucial...  ¡claro que los vientos etesios al oponerse al curso en el Delta no informan de las crecidas del Nilo en la estación en que el resto de los ríos menguan!, la incorrecta explicación peca de una increíble ingenuidad; no obstante, parece no padecer en absoluto de la vieja enfermedad del misterio. Tales, el hombre que metía con soltura su amueblada cabeza en el meollo de la Filosofía, de niño no atinaba a manejar sus pasos con los pies; ayer miré en los alrededores de la antigua orilla, ¿por dónde andaría ahora el foso en el que entonces cayó de bruces? De Babilonia cargó probablemente con la Astronomía, ¿por desgracia no predijo un eclipse que acabó con una batalla entre los de Lidia y Media?, lo tildaron de brujo. En Egipto calculó con suma inteligencia el alto de las pirámides a partir de su propia sombra y del triángulo negro que proyectan en la arena los monumentos funerarios; ¿no le convencieron allí los sacerdotes de que vivíamos en un disco y que el mundo flota sobre las aguas?, ¡oh elemento primordial, según el genio!, ¿no surge del origen líquido todo lo demás?
     A horcajadas del tiempo repaso la soberbia distinción de las rectas paralelas; recuerdo la lozanía con que mi profesor de bachiller decía: "mantienen fija la distancia, y por mucho que las prolonguen jamás se tocarían"; quizá a don Alejandro Dávila no le afectó de forma análoga a la mía cuando estudió Químicas, pero en la carrera califiqué de canallas a los que desvelaron el secreto, ¿cómo iba yo a suponer que una corta a la otra en el infinito si imaginé una arrogancia eterna? Dos milenios y medio atrás, un cerebro endiablado se atrevió a cruzarlas con la insidia de una línea oblicua -la igualdad de los ángulos alternos-internos hizo que me cautivara la Geometría en mi pubertad. Más galletón, ¿no habría de otorgarle la razón a quien afirmó que lo más fácil consistía en donar consejos?, oí a tantos propinando juicios sin ton ni son -admito que la aguda sentencia me ahorró bastante saliva inútil y seguro que inoportuna ¿No constituye una rareza el que en los ciclos de florecimiento económico alguien entretenga su provechoso sentido en cosas así?, la inmensa mayoría afanan su empeño en lograr cuanto beneficio procuran ¿Que por qué me preocupo de estos asuntos en el colmo de la crisis actual?, ¿no me vendría mejor ocupar mis ventajas en ganar dinero?, temprano decidí que nunca trabajaría de sirviente suyo, no en vano dolió a mi espíritu su voluble naturaleza de amo. En particular, me quejo de las fechas que escapan; comprendo que el lamento no resulta de recibo, ya que nada alcanza a detener el periplo redondo del reloj... por ello suspiro.
     De siempre me atrajo el temple tranquilo, curioso, bondadoso y distraído del padre griego de las matemáticas demostrativas, porque muy pronto juzgué que el personaje engreído, ocioso, ruin y enterado no coincidía con el modelo que me fabriqué de la auténtica seriedad en un carácter ¿Confundirlo con una broma humana?, tal torpeza sólo ocurre en las piaras donde hablan los necios. Como nadie es profeta en su tierra, los milesios no salían de su asombro al escuchar que en riberas hermanas del Egeo inscribieron a su paisano en la lista de los Siete Sabios. Mientras deambulé por los vestigios de la ciudad evoqué la figura de un talento que trató de probar una evidencia: el diámetro divide al círculo en un par de porciones idénticas ¿No acercó su estrechez una vez a la fortuna?, acreditó que únicamente marcha bien en caso de ser uno el dueño de sus caprichos. El capital obra de modo semejante a un zapato, calzar un número superior implica caminar con dificultad, y de quedar pequeño pesan las molestias. Del sentimiento de derrota que inspira la materia marchita del pasado, me calmó su concepción de que el poderío y la cultura componen maneras transitorias de un alma imperecedera. No me fastidia aceptar que perdí el rumbo en sobrados momentos: en cada ocasión remonté los baches, subí a la plena conciencia, tiré adelante, me puse a ejercer el respeto teórico a mí mismo y de inmediato salté al aspecto práctico de sus consecuencias.