El humo de las cocinas escapa
por los ombligos del vientre de Matmata


Como considero que la independencia intelectual constituye la respuesta que se forja en el yunque de la acción, hoy vine hasta aquí; me harta repetirlo y continúo diciéndolo: el proceso no obedece a un programa previo y ni siquiera lo determina una ideología; en cambio, creo firmemente -lo experimenté- que el origen de la emancipación plena de la libertad en ciernes comienza con un impulso apenas perceptible -tira de unas tremendas ganas de asir las riendas del propio destino. Por tal motivo nunca consentí, y tampoco permitiré, que la disciplina impuesta sin más disgregara mi carácter -un estropicio semejante ya lo obra la intemperie y los milenios que erosionan en pedazos la cresta de Matmata ¿no eduqué mi vocación con la mirada aplicada en un ideal que no precisase usar uniformes?, situé la meta que me propuse en las afueras del hábito de un monje, y a prudente distancia del traje de faena castrense. De siempre me intrigó la manera en que los hombres se dispersaron por la superficie del globo y ahora tomo nota de la decisión que conquistó un grupo por sepultarse en ella. Nadie negará que los bereberes sacaron un excelente partido de su trozo del planeta: adecuaron sus casas a las aventuradas conjeturas de un clima continental y lograron acomodarlas a su particular orografía; la exótica construcción amortigua los rigores en las estaciones de invierno y verano -entiendo de sobra el fenómeno, cerca del sitio en que nací mantuve con confort hace años mis retiros de clausura en un rincón así. Pero opino que exclusivamente la forma y composición del solar no explican aquella organización humana, también interviene lógicamente la economía -casi la única inversión estriba en la entrega de unos hombros al penoso denuedo de la excavación-; ¿y la historia?, no cabe la menor duda de que las gentes acordaron en el instante oportuno optar por el subsuelo con la intención puesta en la defensa de sus enemigos ¡Absolutamente ningún fundamento aguanta aislado!, el sistema completo de posibilidades, disponibilidades y acontecimientos lucha con sus fuerzas por integrar cada uno de los elementos ¿no marca unos efectos que conjugan la geografía y la escasez de recursos?, ¿el modelo de refugio que ayuda a concretar, no trae consigo la costumbre? Aspiro hondo la intensa atmósfera de irrealidad que exhala el paisaje, confieso que descubrí la muerte del viento al obligar a descansar la atención en las columnas de humo que ascienden por las bocas abiertas en el rostro de la Tierra -quedé fascinado por el magnífico espectáculo insonoro. Al final del tiempo medido en horas mágicas, repentinamente escaló la ladera un rebuzno suelto de asno ¿no acentuó su ronca voz el silencio en el que acuné una multitud incansable de pensamientos?
     Durante el buen rato en que extendimos a discreción la vista en todas direcciones, el niño que nos guió a la cima adoptó la posición de cuclillas ¿por qué demonios descuidaríamos ese modo tan sencillo de reposar? ¡Cómo disfrutamos de los caprichos cónicos labrados en las rocas enormes!, reconocimos allí y más allá los cráteres que la población ajena al progreso profundizó en la llanura y las madrigueras que probó en las pendientes. Molesto por Dios sabe qué cosa, un tipo de gran volumen rompió de pronto el sosiego que cito en los momentos de gozo, ¿quizá su posesión abarca el costado de la montaña pelada por el que arrastró su pésimo genio?, ¿o intuyó incluidas en la panorámica que observábamos las figuras gordas del rebaño de sus hembras ocupadas en las tareas domésticas? Bramaba en su idioma indescifrable mientras ejecutaba con los brazos movimientos desordenados ¿sus aspavientos no manifestaron claramente que su desgracia consistía en la ausencia de un control inexcusable?, medité en su incapacidad para rechazar el instinto visceral que lo invade; yo, entretanto, conservé fijos los ojos, la cabeza fría, e insté a mi compañero a abandonar con la lentitud que dicta la precaución el privilegio de la altura; ¿la réplica concisa que administramos a su mente opaca no resultó bastante coordinada? Desde luego que la trama de los sucesos corrientes esconde la huella de ciertas relaciones ¿al variar de entorno, no nos topamos con una red social que oculta preferentemente a otras?, de la comparación, desprendí y posteriormente comprendí con mayor facilidad las dependencias enmascaradas -no necesariamente distintas en su totalidad de las que conozco.
     Asomé mi curiosidad a los agujeros, y reparé en que el fondo se ajusta a un amplio patio redondo ¿no concurren a su perímetro las habitaciones horadadas en la arenisca ocre?, advertí que de veras la comunidad entera transpira el sentimiento de su singularidad. Me complací en la hospitalidad de una estatura masculina, ¡lo leí en su semblante reseco!: resistencia, seriedad, presencia de espíritu y dignidad -herencia encomiable. Procuré imitar su acto de coger un puñado de aceitunas, porque la autenticidad que mostró al llevarlo a cabo demostró el prestigio de quienes antes lo recogieron ante él -el triunfo que supone una sonrisa no se alcanza más que dentro de la generosidad ¿Olvidaré alguna vez la tez enjuta que nos franqueó el umbral?, del interior de su hogar extraje una grata impresión: el concepto de familia implica además los víveres y los medios de vivir, ¿y si no, por qué las tinajas llenas y bien tapadas que examiné en el recinto más íntimo?, ¿y las piedras de molino con que muelen el cuscús? A pesar del desatino que desató el energúmeno encima del cerro, la generalidad sostiene en pie la definición árabe de clan: "lugar donde no hay venganzas sangrientas" -en estos parajes, cualquiera encuentra reseñas de paz por poco que se empeñe. Aún cuando llegue la época en que mi memoria flaquee, perpetuaré el recuerdo del rojo y el azul con que se visten las hermosas mujeres de las cuevas blancas, ¿y en el caso de que se quiera hallar la razón de sus gestos solemnes?, se tendrá que buscar en los preceptos de una vieja tradición. La tarde abatida parece esparcir una lánguida y afectuosa bondad sobre los apogeos de las colinas y los hipogeos de las moradas ¿o son solamente ditirambos de luz?