Sentí de día la excitación por las formas en Ucanca
y la pasión de vivir en la noche de Masca


En fechas remotas, entre el bien y el mal hubo consultas y sugerencias al objeto de salvar la excéntrica petición del hombre de saber la respuesta: nunca se firmó un acuerdo, y en absoluto fue posible conferir una salida lúcida a la ocultación manifestada. Mascullo por ello una tremenda rabia ante la impotencia de desnudar la verdad; experimento idéntica desazón por la restricción de volar a través de los cielos y permanecer sumergido durante horas en el océano, exclusivamente a causa de mi pertenencia a la raza humana. Y toda esta violencia obrada en piedra derrumbada en las Cañadas, ¿es quizá la piel de un monstruo herido o el vómito de un dios perdido? A los que se regalan a la Naturaleza, ésta les ofreció constantemente en contrarregalo su comprehensión. Indiscutiblemente, presupone una formidable medida de confianza, porque la equivalencia del vuelto la estima la Creación. He notado, en cada momento, que el genio protagonista corresponde enigmático aunque sin embustes; y si no, ¿a qué vienen esos fantásticos remolinos de roca que el viento redondea? Me resulta extraño el color avinado armado en la plástica soberbia cónica del Tajinaste; desde el asiento donde escribo, la disposición inclinada y opuesta de uno de estos pares instala en el vértice de la perspectiva óptica al Roque García ¡Fantasmagórico peñasco de semblante
surcado por estratos!, la dura figura ciñe su fundamento a ras del suelo, aprieta la cintura al igual que las hembras y ancha su cima, que es de mayor perímetro que la base y el talle. De Boca de Tauce a Ucanca distingo tres cosas: las formas, la luz que permite verlas y la necesaria mirada preparada para comprenderlas; paisaje monumental, religioso ¡musical de órganos! En este panorama de horizontes torcidos, recordé que el revoltijo de oraciones a la deidad, el miedo a la eternidad del submundo y los parloteos interminables, de las criaturas acerca del temperamento del cosmos, del temple de la vida y su origen, y del sello de la muerte, trajeron del brazo la civilización. No cabe duda -cavilé- de que el progreso facilitó la comunicación de un individuo con otro y que la cultura desplazó poco a poco el comportamiento instintivo. Así, de las pautas controladas únicamente por la herencia se evolucionó a las conductas adquiridas por ensayo y error, y se dio entonces el fenomenal salto de la imitación al aprendizaje. Cierto, nuestra infancia comenzó al reemplazar la reflexión a la fascinación, pero no es menos seguro que ha de esperarse mucho todavía en caso de que se quiera que la inteligencia consiga su total maduración. Absorto en estas consideraciones, conté con fondear y dormir en la ondulación áspera de lo que parece indiferencia concretada; en cambio, largué impasible las amarras y me alejé en la actitud de golpear las buenas maneras -ahí abatí el subterfugio de la vergüenza por llorar las angustias.
     A pesar de que hallo repetitiva y aburrida la secuencia de la seducción seguida por la explotación de la encantación, ejecutada esta vez por una pareja de semejantes míos, decidimos pernoctar en Masca -¡cuánta argucia inútil a la bondad!; después de la habilidad y solicitud con que sujetan nuestro vagabundeo por la isla, enseñan con descaro y recelo la desconfianza agria camuflada en la apariencia de hospitalidad -¡cuánto engaño descubierto separa a las gentes! Este sitio enérgico inspira a la primera ojeada temor y aprensión; las exageradas montañas transcriben el terrible cataclismo que bamboleó la tierra y conmovió sus raíces en la era antigua. Con lentitud, el período de la claridad se agota en el viaje de la magnífica tarde -ni el propio carácter silencioso de este pueblo, ni siquiera el vigoroso escenario logran detener su marcha-; las sombras más grandes encuentran su sólido refugio colgadas en las protuberancias de las gigantescas elevaciones. En la dogmática oscuridad inacabable se mantuvo la batalla inolvidable de dos cuerpos ligados al espacio del lecho y olvidados del tiempo. Los juramentos sostenidos en la baja voz de los lamentos apagados convinieron al conjuro irresistible de los deleites; juro que atraídos por el hechizo de la belleza -divulgada por la débil llama de un cirio- nos untamos con afeites y digo que aún puedo oler la fragancia de aquellos aromas que embriagaron la estancia. El embrujo de los trazos del dibujo estampó en el cutis lo hondo de los rasgos y los más profundos cargaron su textura de misterio. La ola de ardor avanza a dúo con la noche y deja sentir su influencia en el jadeo de la entrega; al concepto le sucedió, por detrás del límite de las palabras, el desorden generador, análogamente a como del precepto lógico se deriva la pasión ¿No habré demolido la cordura en el instante en que me sorprenda excluyendo de la memoria este paraje de impar locura?; cerca del mar, el valle, hasta apenas anteayer inaccesible, se alimentó de ñames y cumplió con su historia aislada del resto: leyenda menuda que se estrecha conforme retrocede hacia el fondo de las épocas. El pasado aparenta disponer aquí de superior notoriedad que el presente; tal predilección patrocinó la estabilidad social en la observancia estricta de la costumbre ¿El remedo del ejemplo del vecino es, a lo peor, la ley general que rastreo incansablemente?, la supuse siempre moral gregaria; por esa calificación estoy condenado a que mi inconformismo sea tildado de veneno del alma. A partir de la fe y la ciencia, concebimos que la humanidad malogra su ingenuidad y envejece; por esa razón, en nuestro mundo arruinado andamos a gatas pendientes de la búsqueda continua del paraíso extraviado -el pasaje a lo perpetuo e inmutable-; ¿se llega a este lugar recóndito entreteniendo los pensamientos en los anhelos por adivinar el escondite de la juventud imperturbable? Yo, que reposé y amé en este mágico territorio, jamás afirmaré que el ideal no está allí, sino más allá -al alcance de la mano-; creo que su indagación tiene que insistir en la línea que bordea lo real y demarca el mito ¿acaso esta postura no anima y otorga esperanzas a la misma existencia?