Discurso de Santiago Betancort Brito
en el acto de presentación del libro
"Viajes hacia afuera y por adentro"

Director del períodico "Diario de Las Palmas"



Dos razones, a mi juicio evidentes, me obligan a no ceñir las palabras introductorias de este acto invitación que he aceptado agradecido al contenido de los trabajos que Octavio Santana ha seleccionado para esta parte de su extensa producción literaria.
     Por fin, querido amigo, hoy has decidido sacarlo a la luz. Y lo hace, pienso, ilusionado, en una parcela difícil que aparentemente no es la suya, pero que tuvo a bien encontrar huyendo de esos aires viciados que consideraba tan molestos, para adentrarse en la libertad y en los diferentes mundos que aparecían mágicos en sus frecuentes viajes que se incrustaban luego en su pensamiento.
     La primera de esas razones, sin duda, porque aquí tiene a Carmen Gómez Ojea, premio Nadal 1981, que sabiamente lo ha calificado como el "trazador de círculos" y sabrá describir con mayor acierto que yo el valor literario de un trabajo que hoy convierte este Club Prensa Canaria en una fiesta, alegría normal para quienes, como Octavio, podrán participar de una obra ajena a la informática, la algorítmica y completamente desvinculada de esas estructuras  de datos tan complicadas que hasta ahora sólo colocaban al autor en el casi inaccesible campo de la Computación y la Inteligencia Artificial.
     La segunda, porque a lo largo del cuarto de siglo que llevo  en la profesión, antes como noticia y ahora como destacado colaborador y, sobre todo, amigo, poco a poco he ido conociendo mejor a este personaje, desde aquella jornada memorable que, en el viejo Colegio Universitario de Las Palmas (CULP), impartió su magistral lección doctoral tuvimos la oportunidad de entrevistarle, hasta aquella otra y ya lejana fecha en la que tímidamente, sin avisar y en el anonimato enviaba sus primeros pensamientos literarios a DIARIO DE LAS PALMAS, escondiéndose en la firma de OPUNTO SANTANA, luego recuperada  en esas impresiones que semanalmente han venido apareciendo en nuestro periódico.
     Octavio Santana Suárez es catedrático en el área de Ciencias  de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y profesor honorario de la Escuela Politécnica Nacional de Ecuador. Es doctor en Ciencias Físicas por la Universidad de La Laguna, mereciendo la calificación de sobresaliente cum laude por su tesis "Realización y experimentación de modelos retinales en ordenador".
     Nacido en la ciudad de Telde, donde sigue residiendo, desde el año 74 se ha dedicado a las tareas universitarias, con varias publicaciones científicas, destacadas investigaciones e innumerables viajes, especialmente al continente americano, que ha aprovechado para enriquecer su experiencia profesional y personal.
     Sería interminable incidir en el currículum de este científico que es Octavio Santana Suárez. No es tampoco ésta la ocasión precisa. Hemos venido a hablar de su actividad literaria y vamos a continuar intentándolo, aunque tampoco dejemos a un lado su extraordinaria  calidad humana, ese amor que siente y demuestra por el terruño, que podemos certificar a lo largo de los más de seis años que nos ha distinguido y ha permanecido fiel a las páginas de DIARIO DE LAS PALMAS.
     Extremo y medio oriente, Bombay, Madrás, Bengala, Sangay, las tierras de la orilla mediterránea, los países de centro y sudamérica, el colorido de Chichicastenango, el misterioso Tikal, Cartagena de Indias, Iguazú, Anaconda, las aguas del Napo y los reencuentros con sus predios canarios -ese abismo abierto al Nublo, Ucanca, tu Melenara añorada- son los ensayos con los que Octavio nos ha obsequiado en tantos años, donde se recogen las propias experiencias del viaje y la interiorización de lo aprendido.
     Y es prueba clara de que nuestro personaje siente lo que hace, porque a través de cada una de sus impresiones que magistralmente recoge en este libro de "Viajes hacia afuera y por adentro", no sólo hemos aprendido a conocer el modo de vida de comunidades extrañas a la nuestra aunque muchas veces contempladas con sana envidia, sino que alcanzamos sus ancestros y hemos llegado a compartirlos a través de las páginas de su libro.
     ¿Qué más podría decir yo de Octavio? ¿Hablar de su rebeldía? "busqué la libertad, lejos de las reglas rígidas que aherrojan y de los escrúpulos que paralizan..." ¿Quizás de su silencio? "Nunca me he ido de la desnudez jamás con alegría, fuera me he sentido como exiliado en mi propia vida, simplemente vegeto cuando la sombra de la bella criatura no es la mía".
     He compartido con Octavio momentos realmente gratos. Y he respirado, sin aire viciado, esa atmósfera de libertad que tanto buscó. Con él he aprendido a amar a estos siete peñascos del Atlántico y ofrecer la amistad a pueblos de todos los mundos. Junto a él seguí descubriendo que es mucho lo que queda por hacer, que es precisa una mayor entrega, aunque en silencio, pero sin añorar la presencia.
     Octavio Santana Suárez OPUNTO SANTANA ve cumplido hoy uno de sus más ilusionantes sueños.