No quiero olvidar el brillo negro que
noté prendido en la mirada de Dickson


El autobús deja atrás el alba en David y toma la carretera que recorre de través Panamá, el propósito primero es tocar la orilla atlántica del Gran Chiriquí; el trayecto, aunque pesa las horas con generosidad, refresca el abandono de la somnolencia -la ruta reivindica ganar altura y disciplina a la agobiante temperatura. En la vecindad del litoral, al puente que vence al último riachuelo lo bloqueó un camión ¡qué fastidio que sus ruedas delanteras naufragasen en el entablado arruinado del armazón de hierro! Después de negociar arduamente, el pasaje cruzó a pie por el estrecho pasillo entre la baranda y el vehículo escorado. Enfrente de la llanura líquida, aguardamos nuestro turno de embarque en una lancha motora que nos acerca a Almirante. De su muelle extraje el gesto mudo que sustentó una queja detenida en un cuerpo joven contrahecho a la espera de nada; es una figura del dolor que fomento en un rincón de mi conciencia -allí registro la esencia de lo acaecido-, el aserto perseguido es conservar sin desgaste la impresión que produce en mí la visión de esas vidas próximas al mínimo de sus operaciones psíquicas. Nuestro hospedaje en Bocas del Toro vino a ser un palafito, y el marinero atracó directamente en la escalinata que da a su terraza. El paso del sol lo observé en su cénit.
     La entrada principal al Botel Thomas -el nombre deviene de quien inició su atención a los foráneos y de esa rara mezcla de bote y hotel- se abre resuelta al suelo firme. Es casi un eufemismo hablar en términos de solidez en un lugar en el que hace apenas tres meses sus moradores se asombraron de que las olas del océano se mutaran a ondas de tierra y todo temblara ¿nacieron sobre elatina? -expresión peculiar de Dickson que significa gelatina. A Davy Dickson nos lo presentó Dory, la exuberante recepcionista del color de la noche. La profesión cardinal de Davy es -nos lo contó él mismo- la de protésico; lo del cuidado bucal no parece prioritario por estos parajes -en las risas francas, las caries y defectos declaran sus dominios por doquier-; efectivamente, se nota que al sustento familiar le urge la remuneración por cualquier trabajo circunstancial, y a la grupa de su auto destartalado ofrece sus servicios de taxista durante los fines de semana -este mecánico dental anda por sus ratos libres husmeando tal o cual oportunidad. Rescato, en estos momentos de evocación, del descuido de la mente su porte desaliñado, el sombrero panamá que ciñe constantemente su sesera y el profundo brillo negro de sus ojos carentes de respuestas más allá de lo inmediato. Las casas, construidas de madera, asemejan sacudidas por hondas y mazas; las levantadas encima del agua, su hechura es de un solo piso -reparé en bastantes de ellas semihundidas- y reconocí a las del interior, la mayoría edificadas en un doble andamiaje, decididas al derrumbe. El verde escabulle sus ganas de luz por las rajaduras del asfalto que rasgó el terremoto. El coche de bomberos es una reliquia de los tiempos anteriores al neumático ¿no advertí acaso que las gomas de sus llantas eran macizas? La electricidad, de cuando en cuando, fluye por los cables aéreos deshechos, y por ese motivo no es una maniobra simple seguir la pista a los variados animalejos que rastrean nuestra huella en la habitación ¿Ignoran los responsables del exterior en qué ardiente olvido malviven estas personas? En la lucha por sus míseras existencias difícilmente digerirán una evolución, porque en esta piara donde me encuentro, la chispa de la inteligencia quedó ahogada en el marasmo de sus indigencias.
     ¡Qué vergüenza emerge a la superficie del pensamiento en los instantes en que recuerdo el origen de esta gente de piel oscura!, no recalaron aquí por voluntad propia, ni su estancia en este continente se debe a unas dilatadas vacaciones, atraídos por el clima. Fueron traídos obligados por los fusiles de una civilización que precisó rápidamente brazos ajenos a la astucia para las faenas de bestias: les negaron sus derechos de humanos, maltrataron sus estómagos, secaron sus cerebros, trastocaron sus modos y les impusieron una extraña religión. Ciertamente, hoy no están más cerca de Rousseau que de
Hobbes. Siempre se respiró con escasez la culpa, no en vano su residencia habitual se oculta en los subterráneos menos frecuentados de la memoria, y además, ¿no es obvio que el error se exuda por su cuenta? No fue únicamente el reflejo de una insensibilidad atada a la práctica, por añadidura obró en el sentido de mantener abstrusa la indiferencia y anestesiar la caridad. Es sabido que la abolición de la esclavitud correspondió a un deseo de restablecimiento económico de las colonias ¿y en esta parte del mundo?, en el aire se reclina la sensación de que ese interés pasó de largo. Afortunadamente, la historia me emancipa de la instrucción adulterada que recibí.
     La criatura que logró acostumbrar al perro a no devorar la caza ¿será capaz algún día de no engullir a su semejante?, la cultura es quien lleva adelante la misión de arrancarle del comportamiento los móviles enraizados en el mandato biológico: lo que atañe al cuadrúpedo se refiere al adiestramiento, pero si el hombre es el protagonista ha de exigirse cuanto antes educación ¡Qué temerario resulta oponerse a los poderes! -poseen la fuerza, no la razón. Frente a los individuos unidimensionales están los que descubren sus coordenadas referidas a un ámbito calibrado en múltiples direcciones. Con el rostro vuelto hacia el crepúsculo, consideré que no es más importante situar la posición en la que me hallo que medir la distancia que quiero salvar; ¿no busco la verdad por el lado de la belleza?, en ocasiones como ésta no es tarea fácil desnudarla ¿Cómo conseguiré dulcificar el carácter si estoy cada vez mas cansado de contemplar el efecto pernicioso de las ventajas contrarias que se anudan en las cabezas de los que tienen en sus manos las soluciones?, ¿no percibo por desgracia a los grandes objetivos dormir fuera del alcance de los más necesitados? ¡Ya lo sé!, ¡la norma!, y... ¿quién coño se va a encargar entonces de la nueva forma?