Con fracasos privados
la política obra éxitos públicos


¿Sostienen en secreto que sin ustedes nadie logra prosperar?, ¡anda y que los empalen juntos! ¡Narcisistas!
¡Ni siquiera sonrojan sus mejillas!, ¿por casualidad, llevan la cuenta de en cuántas ocasiones los pillan en mitad de cualquier patraña? ¡Caraduras!
¡Uhmmm...!, cada vez que intentan destacar perece entera la educación, ¡paren!... que sus nombres no nombran a las cimas del mundo ¡Pedantes!
Al oír cómo aporrean la desgracia, los que consideran la música afirman: harían mejor papel sentándose encima que delante del piano ¡Rachmaninov municipales!
Ya se sabe por qué actúan fuera del teatro: les saben a poco las tablas del escenario ¡Farsantes!
Frente al patio de butacas ofrecen el rostro amigable del cantante, puertas adentro mantienen el ceño absolutista del apuntador ¡Oh señores del Universo!
Siguen la tarifa de las prostitutas pobres que babean infinita hambre odiosa ¡Ay de sus precios!
¿Pretenden que los que nacen para hombres entretengan el tiempo con lombrices de desperdicio? ¡Engreídos!
Los sensatos no desenvainan jamás la razón contra sus molestias ¡Piojos!
Aunque alardean de generosidad, profesan tanto amor propio que no les queda una pizca que dar ¡Egoístas!
Anchan sus pechos con la adulación, pero... ¿no advierten que sus alturas descienden? ¡Enanos!
¿Todavía no acaban de descubrirlo?, quienes creen perros fieles no son más que canallas de la peor calaña -mueven los impulsos de sus marionetas según exigencias viscerales ¡Torpes!
¡Qué manera de apretar!... ayer, vendaje, hoy, mortaja, ¿no se les nota a los suyos el aliento seco? ¡Condenados curanderos embusteros!
Los que sufren reconocen en sus métodos un medio: miden el miedo con que consiguen avasallar ¡Bandidos!
Rehúyen el conflicto ante la posibilidad de perder y pelean cuando entienden que van a ganar ¡Cobardes!
Y llaman paz a una tregua en precario ¡Astutos!
Por comprar silencio enlodan conciencias de muchos con patrimonio de todos ¡Sacrílegos!
La imposibilidad de satisfacer miserias y pecados en cuerpos castos les suscita una ansiedad incontenible, ¿por qué tienen los demás que cargar con el capricho de tales servicios? ¡Pederastas!
¿Se sospechan carroña en vida?, aún no llegan los buitres y, no obstante, comienza pronto el festín de la mutilación ¡Desechos!
Fermentan igual que la basura y padecerles implica que los malos se transformen en perversos, un puñado de tibios en lacayos y otros en honestos; ¿y los buenos?, con el dolor disciplinan y desarrollan lo más elevado y noble de sus naturalezas; nunca pagan por completo el excelente trabajo ¡Benditas sean sus impurezas!
¡Qué extravagancia pone en sus vanaglorias la carne humana de matadero! ¡Ah de sus destinos!
¿Les queman los dedos?, ¿a santo de qué apagan la vela de los sueños y quimeras?... la envidia continúa honrando méritos ajenos ¡Alivien su misantropía!
Dicen que con sus cálculos hielan al más frío de los corazones fríos ¡Calienten la sangre!
No quieran disculpar con los treinta y siete grados de unos cerebros cuerdos la temperatura que alcanzan los carbones al rojo en sus cabezas; de una guerra con la verdad y la justicia tres o cuatro sacan alguna ventaja ¡Suelten las amarras!
Reparen sus íntimas majaderías, ¿no comprenden que sólo unos cuantos se avienen a dedicar sus existencias a la perfección de extraños? ¡Por favor, centren el protagonismo en la gente de a pie!