Preguntas y respuestas, razones e intereses:
vivir o morir, angustiosa decisión ineludible


El alma delicada, en la hora temprana de la demora estudiosa, cavila, en la llegada de la ola agotada a la orilla, acerca de las cuestiones que, más que guardar celosamente sus claves, las sugieren siempre, continuamente, jamás definitivamente; su rostro resplandece en la reventazón cándida de mar que brilla unos momentos al sol de la mañana. En la tarde, sus pies desnudos, ahogados en la espuma, andan entretenidos en la llamada inconclusa de distintos instantes de blancura. En la mente exhausta de búsqueda infinita bulle su talento; con dolor, reconoce que sus frustrantes dudas no se resuelven aún, las observa cómo revuelven su incógnita en el fuego de rojo y frío azul de negrura del ocaso engullido.
     Se percata de los ánimos turbados que titubean y se debaten innecesariamente entre el instinto conservador del orden y el ansia de la sombra por curiosear en el movimiento. Tal parálisis es atributo palmario de los que duermen eternamente dentro de tumbas pálidas, en perfecto alineamiento, en una espera descompuesta, de expiación. El placer que provoca el riesgo de la postura que se altera y la decisión que descifra las incertidumbres con meditación precipitan la próxima forma: el dinamismo. Patrimonio irrenunciable de párpados abiertos en reino del caos que se organiza ininterrumpidamente -luego se deshace. Constante juego de íntimas resonancias de ecos remotos que auguran evolución. El deber es al orden como los derechos humanos al movimiento, es así que la defensa insiste en los mandamientos y el progreso en los pensamientos. El orden y el movimiento, la costumbre y la justicia. El orden sobrevive a la carga de su inutilidad, obtiene de la tradición su justificación y el movimiento gana el prestigio de su vocación de futuro. El orden pretende filas e hileras -cura la enfermedad- y el movimiento, la agitación de los mercados -previene la salud. El orden de ayer fue el movimiento de anteayer confundido por los que arrestan al fantástico e incontinente cambio específico, soliviantado a resistencia. La negativa de ese hombre es un síntoma de dolencia y de vieja decadencia antes de que haya acabado por notarse hombre; detenido en la superficie, le sucederá igual que a la alquimia, que, fascinada por el color y la apariencia, no hundió su mirada en la masa que hervía y desembocó en un callejón tapiado; bienmorirá transfigurándose radicalmente. El aturdido por lo dispuesto precisó su encuentro en el ejercicio de averiguación inextinguible, halla ahora reposo prolongado al comprender y, con visión de destino, conforma el estallido centelleante, la aceleración de ritmos que le arrastra en su avance.
     Las concepciones consideradas intangibles se tornan antiguas al paso inexorable de los siglos, pierden lozanía e ingenuidad y entran en fase crítica. Se asiste al descrédito de las ideas que consumen las esperanzas y suscitan un tumulto de rencores y decepciones. Se advierte asco y furia, son cadáveres de agujero en el que no esparce la luz su evidencia. Ante las resoluciones construidas, aquel que anhela perderse en la llama creadora lamenta su incapacidad de llevar a cabo reformas estructurales, le produce una fuerte jaqueca la persecución del significado -en función de su yo- del montón de inanidad; su fragilidad le instiga a contar con que es una lógica contraria la que impera: la de los intereses sectarios. Es un engaño en el que más que exotismo se distingue tropiezo y burbujeo de excrecencias; bajo los escombros de la estulticia desaparece la alegría que baila sin ropaje de nubes. Es un lugar de pus y de estiércol, exclusivo de los extraviados, hechos de mentiras. Impotente, obliga a diluir su presteza y a aceptar la esclerosis dominante; ataca a sus bríos un malestar general de pesimismo y zozobra que le incita a escapar -su desplome moral es inminente y profundo. Se enfrenta, huyendo en cabalgadura obsesiva -por valerse emancipado- a la caza de mundos desconocidos; transportado por una pasión de abstracción matemática a la creciente eliminación de lo meramente accidental toca a la esencia misma. Lo inestable de la conducta aguijoneada de este individuo por su tremenda dicotomía -las posibilidades de sus actos por un lado y sus intenciones por otro- revela la honda debilidad de su albedrío y su propensión a la angustia -lo avalo. No tolera que se le imponga la renuncia de su estado; es el amargor que alimenta su disgusto ¿no fija acaso que su soledad sea tan irresistible?, apenas la presencia de los tipos que le son hostiles constituye un serio peligro de cara a su independencia. Es admirable su aventura singular, la conciencia del desarrollo de su juicio hacia su designio de derrota. Una biografía atormentada y de equilibrio difícil que aunque rechaza la emoción, declara el testamento de su hambre peculiar, segura de asistir al término de su identidad personal porque su verdad -entiende- no puede sufrir el menosprecio.
     Al plantearse ulteriores enigmas, contempla con ojos diferentes los hechos a partir de hipótesis inéditas -son las preguntas las que dotan de sentido a las respuestas. Su camino a la integridad modela su modo de expresión, el lenguaje repleto de libertinaje se transtorna en hablar libertino; sobre el fondo de la nada cultiva el desconsuelo y la consternación por el absurdo de la existencia; por fin, la sensatez abandona el desarraigo, y ya, en libertad grande, desvestido de reglas dogmáticas, comunica el matiz, la perspectiva, su percepción del cosmos; quizá afloren en su cerebro consecuencias innovadoras. Ausenta de su empeño la codicia por aprehender lo que es adecuado al provecho: la geometría que describe de qué manera ocurre la concentración de los rayos solares en un punto por efecto de una lente, ¿explica por qué obedecen a dicha ley? El genio práctico transforma el encanto de las Mil y Una Noche en logros de mis semejantes, ¿y la magia?, ¿olvida que las estrellas son conglomerados de ascuas en las aguas del firmamento? La regalía principal del aliento renovado es la asunción de las nuevas nociones ¡iluminación maravillosa con que descubrir lo duradero e inteligible detrás de lo mutable registrado por los sentidos!, preciados obsequios de la vida efervescente: el de conocer lo que es factible saber y el de llegar a ser ¿al estilo del viento en imagen del espíritu? Aspira a la actividad quieta, es deseo de la paz imperturbable conquistada por una inteligencia aligerada de necesidades en el triunfo del movimiento con orden -aporte del razonamiento desbordante al desconcierto de la experiencia inmediata.
     En la oscuridad, la criatura recapacitó en la cuerda gastada de su reloj de muñeca desde la madrugada en que se asomó al océano blandiendo interrogantes. El maldito tiempo, al que no es dable gobernarlo, únicamente tomar su pulso, se rebela y sigue su cadencia de locura desgajado de la subsistencia, insensible a los pesares y al amor -terrible desquiciamiento. Manifiesta un exacto desprecio por el opresor y por el oprimido; a los temerosos y a los osados pesa su cantidad con idéntica medida: los unos permanecen -solamente aguantan- y los segundos vibran -se realizan plenamente. Todos, absolutamente todos, en la mueca última, sucumben; es la espantosa risotada al extremo de la agonía, del acecho perenne al desenlace incesante.