Llegamos con la paz a cuestas
Ante el Presidente de la Federación Interprovincial de Centros Shuar-Achuar
comisionado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria



Nos acercamos al hábitat en el que soñamos adentrarnos hace años con la humildad de los discípulos -aspiramos a una lección y no a una revelación- y los ojos atentos de los testigos a los que se permite acceder a un sublime rincón del planeta -no lo suponemos escondite de un arcaísmo, más bien un lugar de esperanza. Pueden mirar que no sujetamos al cinto ningún arma; con los aparejos de la inducción, pretendemos saborear la lógica de las relaciones de extensión, sexual, edad relativa, cohesión, etc que los expresa. Valoramos positivamente el que en esas regiones apartadas grupos humanos resistieran a la historia ajena: prueba palpable de lo magnífico del ser que nos exigimos defender -originalidad, espontaneidad y particularidad. El estilo de existencia que los guía nos produce la sensación de una oportunidad permanente. No lo negamos, nos fascinan las poblaciones en las que aún resuena la armonía perdida en nuestro medio ordinario por la traducción torpe y fragmentaria que llevamos a cabo de lo auténtico -subyace todavía sin agotar su realidad. El trayecto de los siglos trajo a Occidente y allá por el Neolítico el refinamiento de la esclavitud; luego, el reciente mecanicismo que dura agarrado a las crónicas facultó el trasvase a la cultura de la tarea encargada a la sociedad. Nos obligamos a que, a pesar de estos renglones torcidos, no desfallezca la confianza; anhelamos que la primera vía asuma la función del progreso de manos del interés de la última y quedará así rota la necesidad de subyugar a los semejantes -duele la eficacia de conseguirlo al revés ¿Por qué demonios olvidamos que la enseñanza es la ropa del cerebro y no el machete que lo tala? Cuando niños nos indicaron "la responsabilidad deben tomarla en la medida en que escancien sus vidas" ¡y recordamos a tantos que bebieron de tal principio, y en absoluto pareció provocarles algún efecto beneficioso!; también oímos "sumiso ahora y de grande dominante"; declaramos que la rebeldía de la juventud la transformamos en postura crítica en la madurez, y juramos que muy temprano erradicamos el afán de someter ¿Y el miembro de la reproducción?, ¿no nos lo señalaron casi siempre con el ademán del vicio más despreciable en la infancia?, posteriormente, al llegar a adultos, ¡cómo sufrimos por no acertar a gozar de él!, una vez más, las normas miden los extravíos.
     Procuramos escoger una selecta bibliografía etnográfica -la imaginamos incompleta- que agudizara al máximo la intuición sobre el extraño suelo; rodeados por sus circunstancias peculiares, conviene una amplia información a fin de percatarse de los matices. Acariciamos la idea de andar tras las pistas que entusiasmaron a los estudiosos -¡de qué manera se integraron en aquel ambiente de vaho!- y examinar el camino ignorado de lo conocido a lo desconocido montados en las líneas que pasaron inadvertidas -disfrutar en suma de la hospitalidad amazónica. Aprendimos de los libros que el sol transcurre en dirección inversa a sus ríos -el flujo orienta a los que inscriben sus movimientos en la espléndida selva- ¿y el conflicto entre lo celeste y lo terrestre?, leímos que la noción de continuum en el universo resuelve la aparente oposición. Seguiremos los consejos de investigadores que escribieron; echaremos un vistazo al eje esencial de vuestras casas y, con los preceptos que anotamos, adivinaremos la corriente: en unos casos paralela y en los menos perpendicular, exponen la entrada al cauce. Nos proponemos asistir dejando atrás la mayor cantidad de hipótesis concebibles por el empeño de interpretar los datos que proporciona la experiencia privada -ensayaremos el asalto a alturas más generales. Sinceramente, nos empuja a comprender la modalidad local de las leyes globales que rigen la naturaleza -determinan el sistema y les pertenece en exclusiva. Gracias por abrirnos las puertas orientales del paraíso verde. Los exilios temporales en los que internamos el espíritu de búsqueda en los viajes cargan las alforjas de modestia, y aseguramos que nunca agravaron los escasos prejuicios y en cambio ahuyentaron los deseos por desesperar.
     Quisiéramos transmitir a otros -de vuelta a España- lo profundizado en la totalidad del recorrido, la liga de reglas y costumbres propias que constituyen el esquema único; transportar su importancia a contextos distintos y no sólo al objeto de cumplir con el momento presente, sino al de que perdure en los días venideros. Constatamos la frecuencia de los argumentos esgrimidos para civilizar, pero creemos que es mejor en aras de la paz no ahondar demasiado en las razones. La satisfacción la encontramos en que nos autoricen visitar sus asentamientos en los lechos aluviales y en los parajes interfluviales, pescar de mañana con el barbasco, cazar pécaris al atardecer y escuchar con la noche encima de los labios más sabios la mitología que consideran. Conservamos la tranquilidad de que, lejos de confundirnos, la familiaridad con los sucesos cotidianos del jívaro aclarará nuestra perspectiva. Confesamos que la observación -herramienta del análisis- nos absorbe plenamente; aguantamos aferrados a dos entes inseparables: el legado y la tendencia -sus rostros pintados los opinamos un lienzo indescifrable. En los retornos distinguimos en los hábitos anteriores la preponderante característica de que no son más que una opción y percibimos en la intimidad una cierta complicidad con los nuevos adquiridos. No, no nos resultará factible jamás distraer el olor a vegetal descompuesto y reconoceremos difícil no intentar constantemente la mezcla de los ingredientes de espacio y tiempo -hojeamos que no los juzgan un par de dimensiones diferentes. Si cuadriculamos, procedemos con el ánimo de la síntesis cara a la inteligibilidad; mantenemos despejada la conciencia y no prolongamos el discurso en el sentido metódico del decurso ¿Los recintos donde mora lo inaccesible domicilian acaso las fuentes probables en las que hallamos el nutriente conforme con nuestras posibilidades trascendentales? Los astros mudos a las vacilaciones de los hombres perseverarán en su periplo hasta la conclusión de las épocas que nos afectará a todos por igual.