De la formación científica
a la vocación humanística
Por Francisco Rubio Royo,
Rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria



Un buen casar entre Arte y Ciencia es tan interesante como poco frecuente, y quizá ello haga a sus frutos especialmente preciados. Tanto como los escritos de Octavio Santana, que se publican cada lunes en el Diario de Las Palmas desde hace más de un año, y que dan cuenta de sus viajes por América Latina, la India y otros lugares más o menos lejanos, en kilómetros o en espíritu. El hecho es que ahora todos estos artículos van a ser reunidos en un libro, "Viajes hacia afuera y por adentro", uno de los hijos más afortunados del matrimonio entre la ciencia de las palabras y los métodos analíticos que suelen asociarse a los números. Esta obra será editada y divulgada por la Universidad de Las Palmas de G.C. Y yo, como representante institucional de la Universidad -en la que Octavio es Catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial- y como amigo personal, quiero acercarme al sabroso proceso de gestación y crecimiento del libro.
     Confluyeron circunstancias y condiciones para que los valores, el sensible talento de verlo todo y la sólida formación científica del Dr. Santana Suárez aflorasen en su justa medida, dando lugar a un trabajo rico en sentimiento, en profundo conocimiento de gentes y espacios, en atracción por culturas distantes. Ya en 1987, Octavio propuso una aproximación profesional, (basada en la ciencia, pero sin descartar otras posibilidades que eventualmente surgiesen) a América Latina; encontró apoyo en el equipo de gobierno, que maduraba la idea de convertir Canarias en el perfecto punto de encuentro entre Europa, Africa y América. Este proyecto no pasó de serlo hasta que la colaboración de Octavio y su grupo de investigación con varias universidades Latinoamericanas y su presencia en congresos y conferencias lo hizo cristalizar en una sólida ligazón internacional, interpersonal e intercultural.
     Por ello y para ello Octavio Santana fue nombrado en 1990 "Coordinador para las actividades científicas y técnicas con América Latina". Una muestra del éxito de su actividad es el íntimo vínculo que une a la ULPGC con el CLEI (Centro Latinoamericano de Estudios en Informática), hasta el punto de que la decimoctava Conferencia del CLEI se celebrará este año en Las Palmas, por primera vez fuera del continente americano. La Universidad de Las Palmas se proyecta hacia el exterior con vocación inspiradora y activa. Y Octavio Santana aporta trabajo, contactos, afectos, cooperación, interés... Es un observador sutil, riguroso, comprometido. Recuerdo el entusiasmo contagioso con el que contaba, en el patio de mi casa, sus vivencias en el recorrido fronterizo entre Brasil y Bolivia, a lomos del "Tren de la Muerte". Sé que escribía en los lugares más peregrinos, en un pequeño libro de notas digital -única concesión a la técnica- que viajaba con él. Le animé a concretar todos estos relatos en un libro, a asumir el papel de vehemente narrador y caviloso estudiante del hombre. Superó toda expectativa.
     Viajar a la vez hacia afuera y por adentro no es tarea sencilla. Requiere agudeza, sensualidad y un tenaz espíritu creativo; pero sobre todo es necesario complacerse en el contraste, porque es el contraste, mágico y potente, el que marca esta obra de Octavio Santana. Él escribe una prosa densa, en la que se intercalan versos oportunos. Gusta de la sonoridad, investiga y experimenta, creando nuevos códigos; juega con los diferentes niveles a los que la expresión se presta, de manera que consigue transmitir siempre más de lo que parecería a primera vista. No entrelaza sólo palabras, sino latidos, signos delicados, corrientes. Su lenguaje es, por ello, algo barroco. Recuerda a Alejo Carpentier, especialista en estos oscilantes giros del lenguaje, que cristalizan en círculos conceptuales. El libro se constituye como una espiral, que se desplaza de los territorios más íntimos a los más concurridos, sin aparente necesidad de intervalos neutros.
     Esta es una idea recurrente en sus escritos; los extremos se tocan, no existen fronteras, sólo matices; su movilidad vital, su gran rechazo hacia el estancamiento se reflejan en la elección del género de viajes. El viaje toma siempre el carácter de un tránsito entre distintas existencias, es un túnel de doble salida hacia sabe Dios dónde. Es emocionante y conecta diversos estados de conciencia. Permite, además, a Octavio entroncar con una naturaleza exuberante, poderosa, y tan variable como el aire. Nos arrastra alternativamente a la selva y al desierto, nos obliga a considerar al Cristo de los Jesuitas y al Demonio de Quillacollo, no permite que cerremos los ojos ante la lacerante miseria, que acompaña al lujo... ¿para qué? Es la estética de la dualidad, del conflicto.
     El compromiso social adquiere, entonces, una dimensión personal ajena a toda alineación política. Aunar independencia y crítica a los mecanismos anquilosados del poder no es fácil, pero Octavio Santana conoce la importancia de preservar una distancia prudencial entre uno y el entorno, con lo que asume la actividad y la metodología del científico. Así, observa cuidadosamente a sus semejantes, extrae conclusiones y formula leyes. Sus "Impresiones" proceden de meditadas cavilaciones; de la sensación, del impacto visual al papel transcurre un período de recapitulación, estudio y revisión. Nada más lejos de su interés que la dócil descripción o la sencilla reproducción de escenas, figuras o paisajes; es la recreación lo más atractivo en el proceso de génesis de sus artículos, hasta el punto de que las experiencias que relata serían irreconocibles para un eventual acompañante. Todo ello le aproxima más aún a América Latina. Octavio ha captado intuitivamente la esencia, el perfume audaz y algo desequilibrado de aquella que José Martí llamó "Nuestra América"; ha aplicado después la compleja maquinaria emocional, intelectual, fisiológica y espiritual que ha forjado para sí. Probablemente se trate de una receta única.
     La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria publicará "Viajes hacia afuera y por adentro", complementando con ello su presencia científica en Latinoamérica y preludiando futuras aperturas en otras direcciones. La aparición del libro coincide con
el Quinto Centenario, una celebración de la pluralidad igualitaria de los pueblos que involucra especialmente a americanos, a españoles, a todos quienes vivimos hoy entre -o sobre- las fronteras culturales.